La primera es la generosidad ordinaria. Es dar bienes materiales o proporcionar situaciones cómodas para los demás. La segunda es el don de la intrepidez. Tranquilizas a los demás y les enseñas que no necesitan sentirse atormentados y asustados por su existencia. Ayudas a las personas a ver que existe una bondad básica y una práctica espiritual que puede sustentar sus vidas. La tercera generosidad es el regalo del dharma, el don de enseñanzas espirituales genuinas. Muestras a los demás que hay un camino de disciplina, meditación o conocimiento. A través de las tres generosidades ayudas a las personas a abrir sus mentes. De esa manera, la cerrazón mental, la estrechez del pensamiento mezquino pueden convertirse en una visión más amplia.

Extraído de: Training the Mind and Cultivating Loving-Kindness, de Chögyam Trungpa.


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Un comentario

  1. Avatar Juan Carlos Maya Castellanos

    Muchas gracias.

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