En la práctica de la meditación no mantenemos la mente muy apretada ni la soltamos por completo. Si tratamos de controlar a la mente, entonces su energía repercutirá en nosotros. Si dejamos que la mente se vaya de forma total, entonces se volverá demasiado salvaje y caótica. Mejor la dejamos ir, pero al mismo tiempo lo hacemos con algo de disciplina involucrada.

Extraído y traducido de: “El mito de la libertad”The Myth of Freedom and the Way of Meditation
de Chögyam Trungpa Rinpoché, página 2.

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